Porque hay historias por contar

Blog de Natalia Bonilla [Periodista internacional / International Journalist]

El despido de Aristegui

Por Natalia A. Bonilla Berríos / Columna radial para Periodismo Libre

Por lanzar una pregunta al aire fue despedida. La cadena Multivisión destituyó a la veterana periodista mexicana Carmen Aristegui por razones de “transgresión al código ético” de esta compañía.

El cese de labores de Aristegui el pasado 7 de febrero estuvo relacionado con un reclamo. En la última transmisión de su programa, la conductora presentó imágenes sobre la colocación de una pancarta en la Cámara de Diputados por parte del grupo opositor a la presidencia de Felipe Calderón que leía y cito: “¿Tú dejarías conducir a un borracho tu auto? ¿No, verdad? ¿Y por qué lo dejas conducir el país?”, cierro cita.

Luego de esta muestra, Aristegui preguntó y cito: “¿Tiene o no problemas de alcoholismo el presidente de la República?”, y continuó,  ”la propia Presidencia de la República debería dar una respuesta nítida, formal, al respecto”, cierro cita.

Esa sugerencia le costó su trabajo y sin embargo, no debemos dejar de preguntarnos,   ¿acaso los periodistas no pueden cuestionar a los políticos? ¿Acaso no les es permitido corroborar la veracidad de los rumores planteados?

Según Multivisión, sus conductores gozan de libertad de expresión pero su código estipula que no aceptarán cualquier difusión de rumores en su programación.  Para profesionales del gremio y medios de comunicación mexicanos y extranjeros, estas respuestas generaron aún más el debate público sobre la situación de la prensa en ese país.

La organización Reporteros Sin Fronteras advirtió que la decisión de la empresa podía ser catalogada como un acto de censura. Para este organismo, la conductora sólo reaccionó profesionalmente al otorgarle a la Presidencia el derecho de réplica.

Mientras el periodista mexicano Jorge Zepeda considera este despido como un síntoma de una sociedad autoritaria, la colega Lydia Cacho expresó en su cuenta de Twitter que esta acción fue fruto de presiones gubernamentales hacia la empresa. De acuerdo con las declaraciones de Cacho, la Presidencia le pidió a Aristegui que leyera en su programa una carta de disculpa hacia el primer mandatario y que ella no accedió.

Y no era de extrañar, porque este caso pone en juego dos cosas: la viabilidad del periodismo de investigación y la relación entre la política y la prensa.

La supresión del primer campo, que surge mayormente de las iniciativas de los propios periodistas, busca descubrir aquello oculto por el sector gubernamental y privado que debería ser de interés público. Saber si un presidente consume alcohol en eventos sociales puede no ser tan relevante como que revelar si este hecho interfiere con su trabajo o afecta negativamente su vida o la de los demás. Y en este caso la pregunta de Aristegui tendría vigencia; no se cuestiona la capacidad de trabajo del funcionario sino que haga una declaración que afirme o desmienta si el alcoholismo  perjudica sus funciones.

En cambio, el segundo escenario es más perturbador aún. La influencia que tenga la política mexicana sobre la prensa podría ser la causante de crear censura directa pero aún más alarmante es el hecho de que, con la repetición de estos despidos a otros comunicadores con situaciones similares, se cree una cultura de autocensura en los medios nacionales. Y en este caso raras veces escucharíamos una pregunta como la de Aristegui en la televisión o radio, porque los periodistas tendrían miedo a posibles repercusiones económicas y personales.

Y en ese entonces,  ¿acaso alguno de ellos haría un buen trabajo periodístico?

Después que Aristegui lanzó su pregunta al aire y recibió su carta de despido, no emitió declaraciones públicas sobre su situación. Mientras ella continúa conduciendo su otro programa de entrevistas llamado Aristegui en la cadena CÑÑ en Español, la discusión sobre si hubo o no censura en su caso todavía sigue.

Sin dudas, ese simple cuestionamiento nos recuerda sobre cuán ligada está nuestra expresión a los códigos de ética de las empresas a las que pertenecemos, de los gobiernos que nos rigen y en última instancia,  de la ética propia de nosotros mismos.

Periodismo Libre es un programa radial del Centro para la Libertad de Prensa en Puerto Rico.

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This entry was posted on febrero 22, 2011 by in Columna, Periodismo Libre and tagged , , , .

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