Aceite de cocinar: ¿oro líquido del futuro?


Por Natalia A. Bonilla Berríos/Publicado en el Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico

El sube y baja en los precios de la gasolina es constante. Las críticas coinciden en que la dependencia al petróleo ha contribuido al calentamiento global. Si pudieses cambiar el panorama, ¿llenarías tu tanque con aceite de cocinar?

En Puerto Rico se estima que se producen cerca de 450,000 galones de aceite usado mensualmente, incluyendo establecimientos de comida y casas. Éste, representa un problema de alcantarillado por verter este desperdicio y no reciclarlo, dificultando así el paso de agua por las tuberías.

Para resolver el dilema, en la Isla se impulsa un proyecto para convertir el aceite vegetal usado en combustible.

El biodiesel es un combustible producido de aceites vegetales, grasa animal y aceites vegetales usados; y se usa principalmente para la maquinaria pesada, los camiones y el transporte público.  Su versión comercial conocida como el B20 –mezcla de 80% de diesel y 20% de biodiesel- reduce las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera en un 75% comparado con el diesel original, según el reporte de abril 2008 del Departamento de Energía de los Estados Unidos (DOE, por sus siglas en inglés).

Ya muchos países, se han dado a la tarea de crear el producto mediante el reciclaje de aceites o la producción de los mismos en granjas dirigidas al cultivo del maíz, soya, entre otros. De acuerdo a la Administración de Asuntos Energéticos de Puerto Rico (AAE), el biodiesel mueve la flota municipal de Caguas, los camiones de recogido de basura en los municipios y las calderas de compañías como Hewlett Packard y MC Neill, entre otros.

No obstante, por más que este combustible alterno pueda biodegradarse cuatro veces más rápido que el petróleo aún el producto no es viable para nuestra Isla.
Tan reciente como el 24 de junio de 2009 el representante por acumulación  Jorge Colberg Toro  radicó una resolución para el estudio del biodiesel y otras fuentes de energía renovables en la Isla con el fin de “empezar el análisis para eventualmente crear una política pública”.

Para ello, actualmente seis guaguas de  transporte público (AMA), ya están trabajando con biodiesel de manera experimental.  El representante por el Partido Democrático Popular (PPD) reconoce que en años anteriores, invertir en los biocombustibles “no era rentable” pero que en el futuro será éste tipo de industria ambiental  la que predomine en la Isla.

“Bajo el plan de uso de terrenos se dividirá el país en siete regiones por propuestas”, explicó Colberg Toro sobre la estrategia gubernamental de aprovechar el potencial energético de los municipios.

Aunque, a juicio del ingeniero químico y presidente de Puertorriqueños por Puerto Rico, Rogelio Figueroa, toda política ambiental debe enfocarse “en buscar la autosuficiencia energética por municipios porque la riqueza de sus recursos es bien amplia”.

Según detalló Figueroa, esto serviría de incentivo para los municipios en déficit y provocaría que sus respectivas comunidades sean más “prósperas y felices”.

La ex senadora Miriam Ramírez de Ferrer intentó impulsar un proyecto de ley el 21 de febrero de 2002 dirigido a revolucionar “el uso del biodiesel como combustible para operar maquinarias y vehículos de motor en Puerto Rico” pero nunca fue aprobado y en el 2009, el Estado todavía no tiene una agenda ambiental definida.

“El gobierno actual no piensa implementar, aparentemente, una iniciativa agresiva. Lo que están diciendo es que quizás la República (Estados Unidos) deba tomar esa estrategia y nosotros ver cómo trabajamos con ella”, argumentó sobre los biocombustibles,  el catedrático de ingeniería química de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayaguez, José A. Colluci Ríos.
Colluci Ríos impulsó un proyecto dirigido al estudio del biodiesel como fuente alterna  de combustible en la Isla, en noviembre de 2000. El catedrático fue asignado por el Departamento de Energía de los Estados Unidos (DOE, por sus siglas en inglés) para detallar la viabilidad, eficiencia y posteriormente el diseño de una planta para generar el producto.

La propuesta original de fondos era de $250,000, pero la AAE aportó una cantidad de $25,000 adicional para realizar demostraciones en varios municipios.  Colluci, recipiente 2009 del Premio de Calidad Ambiental de la Región 2 de la Agencia de Protección Ambiental, comenzó su trabajo  encargando cuatro cargamentos anuales de 8,000 litros cada uno. Luego, diluía a un 20% los 40 drones puros de biodiesel con el diesel original rindiendo así unos 40,000 litros de B20.  Los municipios de Caguas e Isabela participaron de las demostraciones, probando el producto en varios camiones de recogido de basura y trollies turísticos por un período de tres meses en el 2001. Si bien Isabela fue el primero en proveer un furgón para el ensayo, Caguas comenzó su transición completa al biodiesel.

“Puerto Rico tiene un problema general de energía y biocombustibles”, expresó Colluci Ríos sobre los seis elementos que presentan vulnerabilidad ambiental en la Isla: alimentos, fertilizantes, fibras, combustibles, comida silvestre y materia prima.

Según Carlos González, presidente de la compañía Biodiesel de Puerto Rico, “el único problema con el biodiesel es la disponibilidad de la materia prima para producirlo”.

La empresa, que comenzó labores en noviembre de 2005, recoge gratuitamente los aceites de cocinar usados en más de 500 establecimientos de comida, incluyendo McDonalds, Taco Maker y Ponderosa.  El Municipio de Caguas le compra el combustible, mientras que éste y el pueblo de Guaynabo están en negociaciones para crear un programa de reciclaje para el recogido de aceites de las residencias.

El precio a clientes mayoristas, como la sede en Aguadilla de Hewlett Packard y Pepsi-Cola, fluctúa  en los $2.50 el galón comparable con el $2.80 del diesel en el mercado actual y produciendo anualmente de 300,000 a 400,000 galones, representando menos del 1% del consumo total.

“Actualmente estamos tratando de ver cómo se puede hacer una alianza con el licenciado Luis Bernard,  nuevo director de Asuntos de Energía y él está interesado para convertir las diferentes escuelas en centros de acopio para aceite”, comentó González y añadió que se tiene pensado expandir el recogido a las comunidades.
El Municipio Autónomo de Caguas está trabajando en éste objetivo estratégico. A principios del 2001, el alcalde William Miranda Marín se unió al estudio de Colluci Ríos proveyendo dos vehículos de recogido de basura para probar el B20 por un período de tres meses.

En febrero 2009, el pueblo es el único que ha convertido toda su flota de camiones a biodiesel utilizando un aproximado de 2,500 galones al mes. De acuerdo a Ada Belén Caballero Miranda, directora de la Oficina de Asuntos Ambientales de Caguas, se invirtió incluso un estimado de $10,000 para crear la bomba de mezcla del combustible.  “Queremos ver a Caguas como “ciudad verde”, explicó Caballero ante la importancia que le da la administración a la preservación de los recursos naturales.

Por otra parte, el estado de Minnesota también inició el proceso de conversión a biodiesel con una ley  que obliga usarlo a un mínimo de 2% en el diesel original.   Con un fondo de estímulo federal de alrededor $60 millones de dólares para pagar por autobuses híbridos y de biodiesel, el gobernador Tim  Pawlenty promulgó en el 2007 un plan de biodiesel en su región  con el fin de regular a un 20% su uso para el 2015.

“Incrementar el nivel de biodiesel en el diesel puro significa que más de nuestra energía provendrá de nuestros terrenos en vez de pozos de petróleo, y eso es bueno”, declaró Pawlenty en un comunicado de prensa el 9 de agosto de 2007.

No obstante, aunque la visión del gobernador persigue un ideal energético basado en la producción de soya para convertirla en biodiesel, el relator de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, no estaría de acuerdo con su política. De Schutter hizo público su pensar en un comunicado  del 2 de mayo de 2008 explicando que  “ la crisis alimentaria está siendo afectada negativamente por la producción de biodiesel porque requiere grandes cantidades de agua, energía y conduce a la deforestación en muchos países”.

De acuerdo al reporte de abril 2008 de Joachim von Braun, director general del Instituto Internacional de Investigación de la Política Alimenticia, los “subsidios de biocombustibles en los Estados Unidos y los subsidios de etanol y biodiesel en Europa ha causado políticas públicas confusas que han distorsionado el mercado mundial de alimentos”.
De acuerdo al Consejo Europeo de Biodiesel, cerca de tres millones de hectáreas de terreno en los países integrantes de la Unión Europea (UE), son utilizadas para llenar el tanque a más del 40% del transporte, no sólo público o pesado, sino también comercial.

Con 276 plantas funcionando en el 2009, Austria, Suecia, Francia, Italia y Alemania son los principales productores de biodiesel anualmente, siendo éste último el mayor productor mundial con 2,819,000 toneladas, según las estadísticas del Consejo.

Por más que la iniciativa se desarrolle lejos de la palestra pública en la nación norteamericana, es precisamente este país el principal exportador de biodiesel a la UE,  incrementando la demanda del 2005 de 7,000 a 1,000,000 de toneladas en el 2007.

De acuerdo a la política ambiental del presidente Barack Obama, que divulgó el 22 de abril de 2009, su administración trabajará para desarrollar responsablemente la energía renovable doméstica y de paso, estudiar la implantación de los biocombustibles.

Estados Unidos  consume un 85% de energía procedente del petróleo, el gas natural y el carbón y más de la mitad de estos combustibles se obtiene de países extranjeros.  Para contrarrestar esta demanda, según el Centro de Desarrollo Cooperativo de Kansas, alrededor de 3 billones de galones de biodiesel se produce en las cuerdas de maíz y soya del país.
“Creo que tenemos el potencial de intercambiar ideas y tecnología para generar una cooperación en la estructura del biodiesel”, expresó Obama en una conferencia de prensa con su homólogo de Brasil, Lula Da Silva, el 14 de marzo de 2009.

De igual forma añadió que sabe “ que tenemos discrepancias con el etanol  brasileño que será importado a los Estados Unidos y que ha causado tensión entre ambos países. Pero no es algo que cambiará de un día al otro, sino que debemos seguir trabajando en las ideas, el comercio y el tratado del biodiesel, para reducir la tensión”.

Y es que según el reporte de septiembre 2008 del Programa Ambiental de las Naciones Unidas, ambas naciones producen el 90% del etanol a nivel mundial pero ninguna cuenta con una legislación adecuada para regular el uso de las tierras y consecuentemente, la producción.

Ante la alianza entre las potencias, las críticas continúan siendo el menú del día. El 17 de octubre de 2007 el Fondo Monetario Internacional hizo un llamado a Estados Unidos para eliminar el arbitrio de 54 centavos por galón, en aquel entonces, a la importación del etanol brasileño porque contribuye al alza mundial en los precios de alimentos.
La moda del etanol se mueve a paso lento en Puerto Rico, porque para el consumidor el biodiesel es mucho más viable. El primero conlleva hacerle cambios a los automóviles y no se vende, actualmente, en cantidades industriales.

“El problema que hay es la inversión, el gobierno quiere que sean las empresas privadas”, comentó Colberg Toro sobre el aspecto crucial de crear la infraestructura eficaz para generar el producto.  El también portavoz por el PPD en el Departamento de Recursos Naturales dijo que tanto los municipios de Guayama y Arroyo están visualizando el etanol como combustible alterno.

Para Figueroa, sembrar terrenos para producir etanol  no es recomendable porque “Puerto Rico no se puede dar el lujo” de seguir la tendencia de potencias como Brasil o Estados Unidos.

“El mercado del biodiesel es mucho más amplio” aseguró, “nos permite combinar usos” tanto para transporte como para plantas generadoras de electricidad.
El ingeniero químico considera importante la implantación de semillas de tártago y coco, en vez de maíz y soya como en otros países, porque no perjudican el mercado alimenticio.
“La producción de biodiesel con aceite de coco no compite con la autosuficiencia alimentaria”, aseguró.

El plan gubernamental a largo plazo, de acuerdo a Colberg Toro, es que los pueblos sean autosuficientes energéticamente.  Ya sea fuente solar, eólica, hidráulica u orgánica, todas requieren de inversión pero ésta última encamina a una demanda que supera por mucho su oferta poniendo en riesgo 3.5 billones de galones de materia prima en los Estados Unidos cubriendo sólo el 6% del consumo de combustible total.

Puerto Rico debería emular la iniciativa de conseguir fuentes alternas de combustibles pero no necesariamente la forma en que los demás países las generan, porque según Figueroa, “la energía no es un negocio, es un derecho”.

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