El Dalai Lama es sólo la punta del “iceberg”


Por Natalia A. Bonilla Berríos/ Columnista de De ahora en adelante-NAHJUPR

El 18 de febrero de 2010, el Dalai Lama visitará la Casa Blanca. El líder espiritual se reunirá con Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, para discutir, según se prevé –por el carácter confidencial del encuentro-, la lucha de independencia y derechos humanos del Tíbet. Ante la cita, China amenazó al País de desafiar la relación “madura” entre ambos si continuaba sus planes diplomáticos.

Pero, Lama es el último de los problemas que enfrenta el país que, desde el 30 de enero, suspendió intercambios militares con la nación norteamericana. Las advertencias de la República Popular de China responden a su necesidad de mantenerse firme en dos frentes: la infravaloración de su moneda por adoptar el proteccionismo y la independencia de sus territorios.

Sorpresa a la economía mundial

En una carta al Consejo Nacional de las Organizaciones Textiles, Obama presentó su preocupación al mundo el 24 de octubre de 2009 sobre la manipulación china a su propia divisa: el yuan. En el documento urgió a realizar un monitoreo del tercer mayor exportador global.

Por otra parte, el Instituto Peterson de Economía Internacional (que recibe fondos privados) estima que el yuan está siendo un 30% infravalorado respecto a las divisas mundiales y un 40% respecto al dólar estadounidense. Según dijo en una entrevista a Bloomberg News Jim O’Neill, economista de Goldman Sachs, es muy probable que la baja apreciación del yuan se deba a que la economía de China está creciendo y estima que el gigante busca sorprender al mundo al culminar el 2010 al mostrar el verdadero aumento de su moneda.

Debido a la actual crisis económica, no es de extrañarse que el gobierno de Hu Jintao, presidente de China, acuda al proteccionismo para mitigar el impacto. No obstante, esta medida significaría un cierre de mercados al exterior para asegurar la prioridad a los nativos de una enorme variedad de productos. El primer mandatario estadounidense busca que las monedas de ambas potencias permanezcan según el valor que les otorgue el mercado y no apreciadas o devaluadas a conveniencia de cada país.

Defensa y el anhelo de la independencia

Sin embargo, esta vacilante disposición es sólo una de las varias razones que han causado que la isla de Taiwán o el Tíbet decidan independizarse de la República. Después de la Segunda Guerra Mundial, Taiwán libró una guerra civil contra el gobierno chino por su independencia. Cuando sube al poder el partido Popular de China en octubre de 1949, la isla establece su propio gobierno de facto. En el presente, éste mantiene relaciones con 23 países y tiene representantes en 122 como Estado, aunque el país asiático sólo lo reconoce como parte de su territorio y, de buscar la soberanía, no dudaría en atacarlo.

A partir del 1 de enero de 1979, Estados Unidos estableció relaciones sólidas con Pekín, capital de China, y dejó a un lado a Tapei, capital taiwanés. No obstante, la Acta de Relaciones con Taiwán, firmada el 10 de abril de ése mismo año, señala que la nación norteamericana mantendría correspondencias culturales, comerciales y de defensa con la isla, en caso de necesitarla.

He aquí el dilema. Desde el 30 de enero de 2010, Pekín suspendió sus intercambios militares con Estados Unidos en respuesta a la venta de armas de éste a Taiwán por $6, 400 millones, notificado al Congreso en octubre 2008. Este contrato detalla la venta de 60 helicópteros Black Hawk, 114 misiles Patriot, dos barcos anti minas y diversos sistemas de tecnologías de la información. Ma Xing-jeou, presidente taiwanés, dijo el 12 de febrero de 2010 que estas armas son adquiridas únicamente para modernizar la defensa del Estado y no para atacar en un futuro a China.

Mientras tanto, China responde con amenazas a corporaciones privadas de Norteamérica (como su censura a Google) e incluso retirar toda cooperación a los esfuerzos internacionales de Estados Unidos como las sanciones económicas a Irán, por la sospecha de que éste enriquece uranio para fabricar bombas nucleares y no para fines pacíficos como el país persa plantea. El apoyo de la República es sumamente importante ahora, al ser uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, junto con E.E.U.U., Rusia, Francia y Reino Unido.

El rol del Dalai Lama en Washington

En agosto de 2008, China fue sede de los Juegos Olímpicos por primera vez. El país más poblado del mundo vio empañada su celebración cuando el 14 de marzo, monjes y otros ciudadanos del Tíbet realizaron violentas protestas en contra del recorrido de la antorcha olímpica. El gobierno comunista vio el escenario como un intento de llamar la atención internacional a la precaria situación de derechos humanos. Desde entonces, el Dalai Lama es calificado como un “peligroso separatista”.

La desintegración del sistema político no es una utopía. La administración necesita mantener lejos la influencia capitalista que poco a poco “corroe” el pensamiento de sus ciudadanos por la creciente demanda que conlleva ser uno de los mayores productores de bienes y servicios en el mundo.

Ma Zhaoxu, portavoz del ministerio de exteriores de China, pidió el 12 de febrero de 2010 a los Estados Unidos que comprenda la “gran sensibilidad de las cuestiones relacionadas con el Tibet, cumpla con su compromiso de reconocer al Tíbet como parte de China y se oponga a la independencia del Tíbet”.

A lo que Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca, respondió que Lama es un líder religioso respetado internacionalmente y un defensor de los derechos tibetanos y el Presidente espera participar en un diálogo constructivo.

En noviembre 2009, el presidente estadounidense realizó su primer viaje a China para reunirse con los dignatarios de la región y de paso, visitar la maravilla de la Gran Muralla. Muchas fotos, pocos resultados. En ése entonces, Obama postergó su encuentro inicial con Lama en octubre (a pesar de que éste sí viajó a Washington) para no tensar su relación con su colega comunista.

En febrero 2010, existen más tensiones que antes pero la confianza y el temor de los Estados Unidos no es el mismo. La política exterior de la nación se ha enfocado al Medio Oriente; la estrategia económica del país, en la producción de empleos y manufactura. Si Obama decide mañana reunirse con el Dalai Lama en el Salón de los Mapas y no en la Oficina Oval -donde recibe a los mandatarios de las naciones- no hay por qué alarmarse. Si Jintao lo ve como un reto a la inteligencia del gigante rojo, podremos esperar una gran desconfianza de ahora en adelante, y golpes bajos al mayor deudor del país asiático.

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