En Egipto, la censura no es moda sino costumbre


Por Natalia A. Bonilla Berríos / Columna radial para Periodismo Libre

La mañana del 25 de enero cientos de miles de egipcios abarrotaron las calles de El Cairo.

Enfrentándose a la Policía, al Ejército inclusive, protestaban en contra de su gobierno. Querían derrocar el régimen del Presidente Hosni Mubarak, quien en este 2011 cumpliría 30 años en el poder de no ser porque estas manifestaciones están muy cerca de cumplir su cometido.

El llamado a estas protestas comenzó en redes sociales como Facebook y Twitter y en blogs de grupos de la oposición. Mubarak jamás imaginó la gran magnitud de esta convocatoria y ante el mar de personas que se conglomeraba en la Plaza de Liberación de la capital, el 26 de enero ordenó bloquear el acceso a las redes sociales y para el 28, mandó a suspender todos los servicios de telefonía y medios de comunicación.

Egipto había quedado a oscuras por la falta de información.

Esta decisión resonó en múltiples partes del mundo.  La Organización de las Naciones Unidas, al igual que otros Estados, pidió al gobierno egipcio la restitución de estos canales de información de inmediato y denunció la falta a los derechos humanos de libertad de prensa y expresión.

La directora general de la UNESCO, Irina Bokova,  reclamó  el martes 1 de febrero que se protegiera el patrimonio cultural en Egipto y se respetara, a su vez, la libertad de expresión.  Su preocupación iba más allá de la interrupción del Internet sino que añadía su indignación ante los casos de periodistas que fueron detenidos y golpeados en pleno ejercicio de su labor.  De igual forma, el Comité para la Protección de Periodistas de los Estados Unidos condenó esta última acción.

No obstante, la censura más relevante fue la cometida contra la cadena de televisión Al Jazeera.  Antes de que dimitiera el pasado 28 de enero, el ahora ex ministro de Información Anas Al Fiqi, ordenó el cierre de las delegaciones de este medio en Egipto y mandó a las autoridades la revocación de las credenciales de todos sus periodistas.

Como si este mandato no hubiese sido suficiente, seis reporteros de ésta, la única cadena que transmitía en directo las protestas sin precedentes, fueron detenidos en un hotel de El Cairo, donde les fue incautado todo el equipo de transmisión y el material que habían grabado ese día.

Lamentablemente, el gobierno de Egipto ha tenido un historial de agravios contra el cuarto poder.

Durante el 1961, el Presidente en aquel entonces Gamal Abdel Nasser nacionalizó los medios de comunicación.  Bajo su mandato aprobó leyes de estricta censura y controló la información que los ciudadanos leían y veían, siempre a su favor.  Pero, en la década del ’90 el desarrollo y expansión de cadenas televisivas en el Medio Oriente como Al Jazeera rompió los estigmas de que los medios de comunicación eran sólo tradicionales.  En esos años, medios alternativos como los blogs cobraron auge también.

A pesar de los adelantos en la tecnología, el 2000 no fue una era de libertad de prensa sin tropiezos.

El 9 de julio de 2006, doce periódicos egipcios no publicaron ejemplares. Sus editores estaban en huelga por la propuesta de ley que Mubarak llevaba al Parlamento para su aprobación. Este proyecto hacía ilegal cualquier investigación sobre la corrupción en su administración. Sus reclamos fueron escuchados momentáneamente.

Pero, durante los primeros meses del 2007, decenas de periodistas fueron encarcelados por haber “ofendido” con sus palabras a oficiales del gobierno o haber transcrito citas erróneas de los ministros. Por ello, el 7 de octubre de ese año,  editores de 15 periódicos privados que apoyaban la oposición decidieron no publicar ese día en protesta por las continuas agresiones y políticas del gobierno de Mubarak. Esto causó pocos cambios significativos.

Ya en las pasadas elecciones de noviembre 2010, amenazas indirectas por parte del Partido Nacional Democrático controlado por Mubarak lograron el despido y las renuncias de personalidades críticas de la prensa egipcia. Esto desató otra ola de censura en los medios de comunicación tradicionales.

¿Qué puede deparar el 2011 para el estatus de la prensa egipcia?

Sin duda, hay varias diferencias entre este año y los pasados y es que ya no son los medios los únicos que se manifiestan porque se respeten sus derechos.  El pueblo entero se ha sumado, sea en El Cairo, Alejandría o Suez.

Los reporteros nativos y extranjeros también han logrado comunicarse con el exterior a través de las señales de satélites que poseen sus teléfonos.  140 caracteres narrando la situación y ya puedes mantener la audiencia informada a través de Twitter. Además, buscadores en el Internet como Google se han ido adaptando a estas censuras. Este gigante de las comunicaciones, a raíz del cierre decretado por el gobierno egipcio, habilitó tres números de teléfono para que los mensajes de textos se convirtieran en tweets y así burlar los bloqueos a las redes sociales.

Sin embargo, tal y como ha habido avances en Egipto y en otras naciones donde las revueltas también se desarrollan, como en Túnez, Yemen o Argelia, otros Estados previenen este contagio de ideas en el Medio Oriente.

En Sri Lanka, un grupo de hombres incendió las oficinas del sitio cibernético de la oposición LankaeNews el pasado 1 de febrero. Los periodistas de este medio sospechan que fue el gobierno el autor de este ataque y manifestaciones civiles a favor de los reporteros han comenzado en las calles.

Por otra parte,  pareciera que China teme una ola de protestas similar a las de Egipto. El internet en este país sigue de libre acceso pero escribir la palabra “Egipto” en el buscador es obtener la siguiente respuesta:  “Según las leyes vigentes, el resultado de su búsqueda no puede ser comunicado”.

En estas semanas, Egipto nos recordó el rol de los medios de comunicación. Ante su censura y su falta, caos. Ante su existencia, respetada e ininterrumpida, autonomía de pensamiento, individual o colectiva.

A fin de cuentas, la libertad de prensa no puede esperar a que Mubarak salga un día del poder. Debe ser respetada ahora, cuando aún está en pañales el cambio hacia la anhelada democracia para asegurar que cuando ésta llegue, con elecciones limpias y con candidatos que cuenten con el apoyo popular, los medios de comunicación estén allí para custodiarla.

Sólo así la mañana del 25 de enero será conmemorada como una en la que el pueblo egipcio luchó por su país, su prensa y sus derechos.

Periodismo Libre es un programa radial del Centro para la Libertad de Prensa en Puerto Rico.

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