Deconstruyendo el glamour de la Primavera Arabe en la prensa internacional


A continuación un extracto de mi ponencia presentada el 8 de noviembre de 2013 en la I Cumbre de Análisis Internacional de Grupo IMG_4784Latitudes.

Si nos detenemos en la biografía de Bouazizi, podríamos fácilmente catalogarlo como un mártir. La tragedia de su vida se resume en numerosos intentos de encontrar empleo, rechazo a entrar al ejército, y tener que sustentar a su madre, su tío y sus hermanas con un monto aproximado de $140 mensuales vendiendo frutas en una calle de su ciudad, Sidi Bouzid. Ahora, díganme ustedes si esta historia sería idónea para encabezar el noticiero de las tardes. Si lo han pensado, quisiera que reflexionaran en el ¿por qué?

De acuerdo con el teórico Michel Foucault, la gente tiene un deseo muy grande de no tener que empezar sino de encontrarse al otro lado del discurso sin haber tenido que considerar desde el exterior cuanto podía tener de singular el suceso. Estamos acostumbrados a recibir la información depurada y crear prejuicios o reafirmar los ya existentes porque siempre tenemos algo “mejor que hacer”.

Los medios de comunicación masivos en Occidente saben de esta tendencia y por un momento, me adentraré en un término psicológico para ayudarlos a entender la sensación y percepción de un suceso como la Primavera Árabe.

Dentro de los Principios de Gestalt, una teoría sobre la percepción visual, se pueden encontrar tres leyes:

  1. Ley de cierre, que es la tendencia de unir partes que no están unidas con el propósito de percibir una figura completa.
  2. Ley de proximidad, que es la tendencia de agrupar objetos que están próximos.
  3. Ley de similitud, que es la tendencia de agrupar objetos similares en apariencia.

Si ya van entiendo hacia dónde voy, pónganse el sombrero de los jefes de contenido de la BBC o Al Jazeera cuyos canales y emisoras pueden verse y escucharse en decenas de países de diferentes idiomas y continentes. Sin duda para enero 2011, había un gran movimiento. No tienen idea de la magnitud de sus repercusiones, sólo saben que el presidente de Túnez, Zine El Abidine Ben Alí, huye de su país ante las protestas; y que en el Estado vecino de Egipto, los manifestantes demandan la salida del aquel entonces presidente Hosni Mubarak.  Para Occidente, dos dictadores con décadas en el poder y en vez del movimiento ser uno efímero, se registran convocatorias por las redes sociales en otros países. Hay que ponerle un nombre. En marzo, Libia y Siria se unen. Primavera no suena mal, Arabe es lo que hablan.

….

Uno pensaría que con la globalización, el periodista sería reconocido cada vez más como un ente “fiscalizador” de la “verdad” y más aún cuando, hace apenas dos décadas atrás la guerra en Bosnia se había convertido en el primer conflicto mediatizado. La película Welcome to Sarajevo describe muy bien esa situación.

El periodismo de guerra sí es glamouroso, sí apela a la masa, sí es necesario. No obstante, en el contexto de la Primavera Arabe la tendencia de la prensa internacional a reaccionar a los conflictos, enfocarse en lo visible, la violencia específicamente, y buscar cuál de los dos bandos tiene o no la razón es simplemente insostenible. ¿Cuánto sabemos de la complejidad social y política de estos países? Si no es que buscamos revistas especializadas, académicas, documentales o especiales televisivos sobre X o Y país, probablemente no nos enteraríamos. ¿Y qué podemos decir de las historias de éxito? ¿Cómo pensar que la prensa internacional hace una gran cobertura si no está presente para dar seguimiento?

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