Censurada la prensa en Tailandia


Con el objetivo de restaurar el orden público, el ejército de Tailandia impuso una ley marcial tras más de seis meses de inestabilidad política. Aunque descartan calificar su intervención como un golpe de estado, fruto de la destitución de la primera ministra Yingluck Shinawatra el pasado 9 de mayo, la nueva legislación confirma que las autoridades están para quedarse.

Por Natalia A. Bonilla Berríos | @nataliabonilla

Los medios de comunicación en el país, en especial los canales de televisión de la capital, han sido prohibidos de transmitir informaciones distorsionadas o que puedan representar un peligro a la seguridad nacional. Quién sabe lo que eso signifique.

“La intervención militar en las televisiones se ha producido de una manera completamente ilegal. Si el Ejército quiere que los medios de comunicación difundan sus mensajes sólo tiene que enviar sus comunicados, no es necesario tomar las sedes”, afirmó Benjamin Ismaïl, responsable de la oficina de Asia-Pacífico de Reporteros Sin Fronteras.

La censura también se ha extendido a las emisoras de radio. Las autoridades no han hecho discriminación en torno a las líneas editoriales, es decir, tanto los medios que apoyan el gobierno como aquellos que no, han sido señalados, según informa Reporteros Sin Fronteras.

Aquí lo más preocupante es que no hay un período definido para esta medida impuesta por el ejército. La información difundida al pueblo puede ser controlada por tiempo definido y hasta manipulada por los intereses discursivos del gobierno interino liderado por Niwattumrong Boonsongpaisan.

En seis meses, la crisis política en Tailandia ha cobrado 28 vidas. El choque entre las Camisas Rojas, movimiento que apoyaba a Yingluck y su hermano, también ex primer ministro del país, Thaksin, y la oposición ha sido legendario desde que se instauró la monarquía constitucional en el 1932.

Se teme que el descontento popular desencadene en una guerra civil por lo que el ejército ha tratado de mostrar una posición neutral en el asunto, similar al rol que tomó el Ejército en Egipto luego de las protestas de la Primavera Árabe en el 2011.

Si bien Tailandia vive tiempos conflictivos muy delicados, la necesidad de tener una prensa libre que pueda informar a la sociedad de lo que sucede, sin mordazas, es imperativo para evitar mayores tragedias.

Sin embargo, dado a que los medios de comunicación se han identificado claramente con ideologías, no se puede descartar el rol que han tenido en exacerbar estas protestas mediante la sensacionalización o la difusión de propaganda explícita en sus editoriales.

Probablemente, esta ley impulse a la prensa a reformarse adoptando no sólo ángulos de periodismo de conflicto sino inevitablemente, aprendiendo a balancear su cobertura con el periodismo de paz.

 

Twitter: @nataliabonilla

La autora es periodista y posee una maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad de York, Inglaterra.

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