Las guerras que ven los niños


Hace una semana recibí un correo electrónico de Jasminko Halilovic. Como Global Shaper, me contactó luego de leer mi biografía y notar mi especialidad en la región de los Balcanes, el Cáucaso y Rusia.  Quería compartir conmigo su primer libro, War Childhood, un texto que recoge testimonios de su niñez en Sarajevo, antes, durante y después de la guerra que se desató en Bosnia de 1992 a 1995.

Por Natalia A. Bonilla Berríos

Cuando inició el conflicto, Jasminko tenía cuatro años. Hasta entonces, su vida transcurría con la rutina propia de un niño que sólo piensa en jugar y reír. Cuando los primeros ataques se registraron en su vecindario en Dobrinja, él no pudo entender cómo sus vecinos, se comenzaban a tratar como enemigos. Su familia se mudó con su tío buscando seguridad, aunque a los tres meses, no pensaba ya en jugar. Tan sólo quería saciar el hambre aguda que sentía.  Durante esos tres años que duró la guerra, Jasminko escribió sus primeros poemas. Canalizó las energías y memorias.

Quince años después, decidió escribir un libro.  La idea no era contar su historia, los pocos recuerdos de ese período, algunos los cuales reconoce por las fotos; no, la idea era recopilar las historias de demás niños sobrevivientes del conflicto. Hacer un relato universal. Darle voz a una comunidad que está presente en otras partes del mundo, en Siria, Sudán, Sierra Leona, Afganistán, Irak… la lista sigue.

Jasminko no quiso enfocarse en el sufrimiento. Bastante se ha escrito sobre el dolor. Por eso, para su libro recopiló testimonios de 1,000 jóvenes como él que vivieron en Sarajevo la guerra.  Mientras, algunos viven allí todavía, otros emigraron a otros países, sin embargo, las cicatrices continúan ahí.

Este fin de semana tuve la oportunidad de hablar con él vía Skype y aparte de compartir impresiones sobre el conflicto y el trabajo literario, me expresó su preocupación por lo difícil que es difundir este tipo de historias. Lograr que personas alrededor del mundo se interesen por el bienestar de la niñez y la juventud de una manera constante y genuina. Comparó cuán retante ha sido para él promocionar el libro en Europa y no quiso pensar en cuán similar o casi-imposible sería para otro joven o niño refugiado de la guerra en Siria, o en cualquier otra parte del mundo, publicar sus testimonios.

No se habla mucho de cómo los niños ven las guerras. Usualmente, los vemos en la televisión como parte de campañas humanitarias para recaudación de fondos de organizaciones internacionales o en videos y fotos periodísticas para demostrar la gravedad de un conflicto. Pocas veces, conocemos sus historias y como periodista, puedo deducir que la falta de permiso de los padres, la poca habilidad que tenga el niño para expresarse en su idioma o uno alterno (dependiendo de su edad) o el estado psicológico o emocional en el que se encuentre, son factores que pueden influenciar a que desconozcamos sus versiones.

Tampoco se puede decir que, cuando acaban los conflictos o los niños llegan a la adultez, se vuelven más accesibles a la prensa. La cruda realidad es que dejan de ser noticia. Dejan de ser noticia porque no se fomenta, en el periodismo internacional, la práctica del periodismo de paz. Se privilegia el ángulo de periodismo de conflicto porque es más rentable, vende más ejemplares, sube los ratings. Ese es nuestro mundo. Esto dice más de las sociedades que no han experimentado esta clase de beligerancia porque optan por el entretenimiento y la ignorancia porque eso viene con pertenecer a la etiqueta de “país desarrollado”. Dice más porque se proyecta colectivamente defender los derechos humanos de todos pero al más mínimo ejemplo de ofensa, pocos salen a respaldar ese principio. Lo que me lleva a una pregunta constante cuando se debaten relaciones internacionales, “¿por qué unos conflictos sí, y otros no?”. Intereses. Probablemente.

El libro de Jasminko está disponible en bosnio y está siendo traducido a otros idiomas como el inglés, japonés y alemán. Tuve la dicha de leer varios capítulos que él me facilitó y sin duda, recoge testimonios que brindan luz sobre cómo un niño o niña vive la guerra pero también, cómo la pudo sobrevivir, qué le enseñó y cómo cambió su vida. En los próximos meses el libro estará disponible para compra vía internet.

Para más información visitar www.warchildhood.com.

 

 

 

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