El fenómeno de “Todos somos…”


Últimamente, parece ser una fascinación adoptar el slogan “Todos somos…” cuando pasa un crimen o una injusticia en nuestro país o en otra parte del mundo. De tantos casos que he visto, no puedo evitar preguntarme, ¿qué o quiénes somos a este punto? ¿Cómo nos definimos?

En tiempos en que las personas se aferran al individualismo como modo de supervivencia –definiéndose uno mismo al compararse (y distanciarse también) del otro en vida real y virtual-, no nos molesta dejar a un lado nuestra identidad para adoptar –con prisa y sin debida reflexión- una postura tan radical como decir que “Soy” el “Otro”. Y aquí no es mi interés entrar en un debate sobre la defensa de derechos humanos y la igualdad de género, sino traer a colación la decisión acelerada de manifestarse por “el que no puede” o por lo que el otro “representa”.

Honestamente, en el 99% de los casos, no conocemos a la persona o víctima –probablemente oriunda de otro país u continente- y desconocemos con certeza su participación en el suceso –sólo deducimos a raíz de la “realidad” que los medios de comunicación nos plantean. ¿Cómo decir que “somos” un “otro” al que idealizamos por representaciones mediáticas?

Peor aún, después de unos días, cuando merma la cobertura, tendemos a botar la pancarta, guardamos el marcador –para una próxima ocasión (porque es muy probable que se repita)- para dedicarnos a “algo más importante” como por ejemplo, no sé, ¿nuestra vida? Entonces, ¿qué validez tuvo nuestra “manifestación”? ¿Cumplir un deseo de ser parte de la historia, ser parte del colectivo, denunciar a viva voz que se respeten los derechos de otros con la esperanza de que éstos, algún día, hagan lo mismo por nosotros?

A lo que voy es que, a la hora de decidir escribir en las redes sociales, hashtags o pancartas de papel o cartón que “todos somos Charlie Hebdo” o “Todos somos Nisman”, entonces “todos” no “somos todo”. En ese momento, decidimos “ser” el “otro”, porque es la tendencia popular. Si nos preguntan detalles de a quiénes proclamamos defender, ¿qué contestaríamos? ¿Vacilaríamos? ¿Citaríamos a un periódico?

Como lo veo, pasaremos de ser “todos somos alguien” –porque ese alguien está inhabilitado de definir su “yo”- a “todos somos todos”, y cuando eso suceda y las personalidades dominantes afloren, llegaremos a la conclusión de que “todos somos nadie”.

2 comentarios sobre “El fenómeno de “Todos somos…”

  1. ¿Cómo nos definimos?
    Como solidarios.
    Quizás solo lo hacemos por un día. Quizás no lo hacemos con completa reflexión o compromiso.
    Pero el poder identificarnos con el otro, con el herido, con el débil, es algo que debemos motivar y mantener.
    Es lo que nos permite mantenernos unidos en sociedad.
    Y donde el otro lado trata de matar al diferente o al enemigo, de nuestra parte debemos ofrecer apoyo, aunque solo sea moral, para mantenernos todos vivos, unidos, solidarios.
    Y de ahí movernos a ser mas reflexivos y comprometidos, por que no…

    1. Quizás. Claramente, una acción solidaria es mejor que ninguna. Hay que encontrar el punto en que, empecemos a ser solidarios sin necesidad de que una noticia esté de “moda” y que nos preocupemos e indignemos por atrocidades, en nuestro país, en el país vecino o en las tierras más remotas… Gracias por leerme Corsario.

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