Después de París, comienza la “tormenta”


Foto de https://www.flickr.com/photos/trodel/3598596311

Los ataques a París estremecieron a Francia, Europa y el hemisferio occidental mientras que los ataques a Beirut,  pasaron desapercibidos en la prensa internacional.

El presidente de Francia, François Hollande, calificó los ataques como un “acto de guerra” del Estado Islámico (EI) -o como le quieren identificar de ahora en adelante Daesh (para enfurecerlos)-; instauró el “estado de emergencia” y el domingo, su ejército respondió con ofensivas aéreas a Raqqa, la ciudad “capital” de este grupo terrorista en Siria.

Hollande se reúne hoy en una sesión extraordinaria con el Parlamento para definir un curso a tomar ante el peor incidente terrorista en suelo francés desde la Segunda Guerra Mundial, según informa el canal local France 24.  La cifra de fatalidades llega a 129 muertes y 352 heridos, 99 de ellos en estado crítico.
¿Qué va a pasar? ¿Se declarará una guerra contra el EI?
A días de que EE.UU. y Rusia contemplaran una salida transicional de Assad del poder en Siria, con la posibilidad de llevar a cabo elecciones en 18 meses, los ataques del 13 de noviembre pueden cambiar drásticamente el escenario.
Hace más de dos años se hablaba del EI como una amenaza importante para la región, sin embargo, para la administración de Barack Obama, que declaró el fin de la Guerra Global contra el Terror en 2013, ese asunto ya no iba a ser un problema de EE.UU.  Y el grupo terrorista, compuesto por adeptos a Al Qaeda y el ejército iraquí,  no tuvo un adversario real en tierra que pudiera parar sus objetivos tras la salida del ejército estadounidense de Irak y Afganistán, con débiles estructuras gubernamentales para ese tiempo.
El EI es un fenómeno sin precedentes que los propios estudiosos del campo de seguridad internacional y terrorismo aún no pueden entender.
El EI es un actor irracional que no se atañe a las normas internacionales, la moral occidental ni las propias doctrinas del Corán porque reinterpreta a su favor toda frase relacionada al jihad y a la instauración de un califato.
Es por tal razón, que esta fuerza no será debilitada sólo con ofensivas aéreas ni matando a sus líderes solamente, se necesita concretar una estrategia sólida para que esta Hidra de Lerna, no siga sacando cabezas.
Si los países de la coalición deciden acabar con Daesh, deberán fomentar una unión entre los países árabes para que sean ellos los que contrarresten el vacío ideológico que dejará este grupo terrorista, que se ha nutrido del descontento de estructuras políticas lejanas a la supuesta raíz del Islam y la falta de una potencia regional que “neutralice” el radicalismo.
En ese sentido, la lucha de control entre Arabia Saudita, Irán y Turquía necesitará definirse por el bien del Medio Oriente.
Si no se establece con urgencia este frente árabe -tarea que no será fácil por la inestabilidad en el Sahel, Egipto y la Península Arábiga-; si no se cortan las fuentes de financiación y de equipo militar del EI; si no se busca unir al ejército sirio, los grupos rebeldes dentro de Siria e Irak contra este fenómeno y resolver la situación política de ambos países; es muy probable que los ataques hacia Europa continúen, la crisis de refugiados aumente -y la xenofobia también-, y la inseguridad sea cada vez más latente.
Asegurar el futuro político y la estabilidad interna de Kurdistán, Irak y Siria también será muy importante y más, si se busca una transición en la que los países occidentales no tengan mucha influencia para que los pueblos originarios sientan que están eligiendo su propio Gobierno y evitar exacerbar el sentimiento anti-europeo y anti-estadounidense en la región.
Los ataques a París y Beirut marcaron el inicio de lo que se avecina. EI lo llamó el “principio de una tormenta” y, por lo que se ha discutido en el G20, así mismo puede verse. Pensar que acabar con el Daesh es ponerle fin al terrorismo es una idea ilusa porque esta noción ha existido desde la creación de la humanidad y seguirá existiendo después de nuestras generaciones.
Es tiempo de que la comunidad internacional no se desentienda de esta amenaza que ha inspirado nuevas cepas en otros frentes como en Somalia, Kenia, Yemen y el Sahel y que no conoce fronteras, según ha quedado demostrado en el siglo 21 con ataques a Nueva York, Madrid, Londres y París.
A continuación les comparto varios enlaces a columnas y artículos de interés de este fin de semana relacionados a este tema:

(Foto de https://www.flickr.com/photos/trodel/3598596311)

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