Cómo explicar la victoria de Donald Trump


Los resultados de los comicios presidenciales en EE.UU. reflejan una realidad social que la mayoría de las encuestas (y los grupos de intereses que las manejan) quisieron ocultar.

Antes de alcanzar la medianoche, gran parte del mapa electoral del país norteamericano se había teñido de rojo. La victoria de Trump en estados claves como la Florida, Carolina del Norte y Arizona trazaron la ventaja que necesitaba para alcanzar los 270 votos necesarios para ganar la presidencia, contra todo pronóstico.

¿Qué pasó? Hay varias razones que explican la victoria de Trump (278 votos) a pesar de que las encuestas favorecían a su rival Hillary Clinton, que obtuvo 218 votos. A estas horas es bueno preguntarse cuánto el triunfo fue consecuencia de las políticas de la Administración de Barack Obama y cuánto fue a consecuencia del historial problemático de Clinton.

Inmigración, el “big issue” de esta elección

  • El muro fronterizo con México. El DREAM Act. La legalización de indocumentados. La llegada de refugiados sirios. El miedo al terrorismo, a la pérdida de empleos, al crecimiento de minorías étnicas y raciales y a la disolución del “sueño americano” de la población caucásica o blanca.
  • Las políticas de inmigración de la Administración de Barack Obama, el primer presidente afroamericano de la nación, buscaron agrandar el abanico de posibilidades de los que ya habían llegado y los que aspiraban a llegar al país por mejores oportunidades laborales y calidad de vida. Clinton perfilaba hacia continuar la dirección. Eso creó una mella en el tejido social que a través de los dos cuatrienios agudizó las desigualdades raciales existentes y marginó a grupos supremacistas y armados de tener una voz, que finalmente encontraron en Trump. Ese gran número de votantes, miles de ellos que se habían abstenido de pasadas elecciones, recurrieron a las urnas para también repudiar la intromisión de EE.UU. en el Medio Oriente y pedirle al Gobierno Federal que se enfoque en el terreno doméstico.
  • Discriminación, xenofobia, racismo, islamofobia son algunos de los sentimientos que ha desatado la campaña de Trump.

El voto de la Florida

  • La comunidad latina hizo su parte. El problema fue creer que todos los latinos estarían en contra de Trump. ¿Adivinen qué? No lo están. Tal y como evidencian casos como Texas y Arizona, donde hay una gran comunidad de latinos que respaldan al magnate, en Florida ocurrió lo mismo pero considero que por otra razón. Gran parte de la comunidad latina es exiliada o descendiente de exiliados cubanos y muchos de ellos vieron con muy malos ojos la decisión de Obama de reanudar relaciones bilaterales con Cuba. El exilio cubano de Miami, que apoya a Marco Rubio (senador republicano reelecto en estos comicios), está a favor del embargo y vio este cambio reciente como una traición. Clinton proyectaba continuar con la política de Obama y Trump en este asunto, se mostraba más conservador.

La estrategia de la campaña de Trump

  • Fue magistral. ¿Por qué? Apeló a sectores marginados y con tendencia supremacista en los estados conservadores del centro de EE.UU. Los mismos que se sintieron relegados los ocho años de presidencia de Obama. Su discurso fue simplista y directo para las masas que, en ciertos estados no cuentan con altos grados de escolaridad y creen fielmente en el excepcionalismo americano. El slogan de Trump “Make America Great Again” dio justo en el clavo. Se preveía que los estados costeros votarían por Clinton dado a la posesión de altos niveles educativos, en comparación, y una amplia presencia de universidades, empresas e inmigrantes.

El deseo de un cambio en la forma de hacer política

  • Reconociendo que Clinton tenía en su contra que, históricamente, en EE.UU. un mismo partido ha podido gobernar sólo dos cuatrienios seguidos, Trump se proyectó como el “anti-establishment”. A ver, detengámonos un momento. Claro que los seguidores del magnate saben que éste no es el típico representante del “sueño americano” porque nació en una familia rica y heredó las propiedades y fortuna de su padre. No es por eso que votaron por él. La elección fue una forma de protestar contra la burocracia política que Trump se jactaba de odiar. Clinton representaba grupos dominantes y elites y a Wall Street, una de las principales críticas de Bernie Sanders. Y si ella llegaba al poder sería una continuación del modus operandi económico que beneficiaba a los ricos -inclusive a Trump- a costa de la clase media y pobre. También se le criticó que impulsaría reformas al Obamacare, uno de los puntos que más agravaba a la población conservadora. Aquí es importante señalar que Clinton buscó activamente ofrecer un cambio en su plataforma política a este modelo pero otros factores operaron en su contra.

La vida polémica de Clinton y el sexismo

  • Entre los miles de e-mails, las filtraciones de WikiLeaks, el ataque de Benghazi, las investigaciones del FBI y las respuestas a los escándalos de abusos sexuales de su esposo Bill,  la vida política de Clinton ha estado plagada de muchas irregularidades. A pesar de contar con mayor experiencia y preparación que Trump, el énfasis en su perfil público fue más condenado por su falta de transparencia y es necesario sumar, también por ser mujer. En esta campaña electoral, los escándalos siguieron a Trump -inclusive uno contundente de acoso sexual a mujeres- pero todas las condenas sirvieron para reforzar su carácter de “hombre macho americano”. 
  • Ante la numerosa lista de celebridades mujeres que se unieron a la campaña de Clinton “I am with her”, las mujeres que representan 50 % de la población en EE.UU. estaban divididas. Muchas decían que ser feminista no significaba que automáticamente iban a votar por Clinton. La actriz Susan Sarandon reaccionó a su voto por otro candidato al decir que “no voto con mi vagina”. Y así otra vez, el país que se proyecta como el “más poderoso del mundo” elige un hombre que lo represente por encima de una mujer. En 2008 ocurrió igual, pero a menor escala y en el partido de tendencia liberal, escoger a un afroamericano hombre que a una mujer blanca. En términos armamentísticos, mientras Clinton tenía una narrativa dirigida hacia los veteranos (y que se podría argumentar, respondiendo a valores femeninos de nutrir y cuidar), Trump apeló a los actuales efectivos de las fuerzas armadas, navales y aéreas y alimentó la doctrina de supremacía militar (con valores masculinos de atacar y dominar).

Ahora, ¿qué?  Ver cómo Obama trata de proteger su legado en los últimos días de su mandato. ¿Qué órdenes ejecutivas aprobará? Esperar al primer mensaje de la nación de Trump cuando asuma el poder para conocer cuál será finalmente su política exterior. Observar los primeros 100 días de su mandato en los que ha prometido ordenar la construcción del muro fronterizo entre EE.UU. y México e iniciar una investigación especial contra Clinton. Investigar por qué fallaron las encuestas y cómo lograron silenciar una mayoría tan aplastante que favorecía a Trump. Estar pendientes de cómo se configurarán los partidos políticos de ahora en adelante. Esperar a ver qué pasará con Clinton y el partido Demócrata con su derrota. Vigilar porque no se coarte la libertad de expresión ni prensa en EE.UU. ni que el “Trumpismo” arrase contra los pilares de la democracia y trate de unificar a una nación evidentemente polarizada.

Vea además: Lo bueno, malo y feo de las elecciones en EE.UU.

(Foto de portada tomada de The Federalist)

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