China reaviva la ruta de seda y crea más dudas


Análisis. El plan revelado en 2013 por Xi Jinping logró esta semana capturar la nostalgia por la milenaria red comercial. Con una conferencia de alto calibre, a la que asistieron líderes de unos 30 países, el gigante asiático presentó cuán desarrollada va la nueva política económica. Sin embargo, conociendo la historia de China ¿estamos frente a un elefante blanco o un caballo de Troya?

Análisis por Natalia Bonilla

Lo sorprendente no fue ver cuán ambiciosa era la iniciativa marítima y terrestre llamada Franja y Ruta (“One Belt, One Road”) y que requerirá una financiación de al menos unos 124.000 millones de dólares. Tampoco lo fue la ausencia de India a la cumbre que dio inicio el pasado domingo en Pekín sino más bien, las escalas estratégicas donde hará parada la mercancía china.

La promesa de enlazar a China con el resto del mundo, al menos un 60 % de él, parece posible mediante la construcción de una serie de infraestructuras, puertos, carreteras y fábricas industriales en diversos puntos geográficos. Prueba de ello fue el tren “East Wind” (Viento del Este, en español) que atravesó 12.000 kilómetros desde la ciudad de Yiwu hacia Londres con múltiples vagones de mercancía (ropa, víveres y artículos de venta al detal) hace varios días atrás. Se prevé que el ferrocarril regrese después de realizar paradas para en cambio transportar productos de origen europeo. Sumado a este esfuerzo, China complementará “el proyecto del siglo” con un grupo de embarcaciones que hará paradas en puertos estratégicos de Asia, África, Medio Oriente y Europa. A cambio, la Administración liderada por el Partido Comunista pide a los Estados participantes promover una legislación de beneficio común que permita el comercio “ininterrumpido” y promover en el plano doméstico que se acepte este proyecto comercial.  En fin, que la interconexión que tomará alrededor de 30 años en completarse es, sin duda, una imponente estrategia comercial presentada como un “ganar-ganar” para todas las partes involucradas.

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Fuente: Xinhua News

No obstante, la Franja y Ruta crea dudas sobre las intenciones e intereses de China. Es esta estrategia, ¿puramente económica?

Varios puntos sensibles a considerar:

  • Diplomacia: Según evidencia el mapa, China establece como puertos de tránsito marítimo a una mezcla de países, algunos con los que guarda mejor relación diplomática y otros con los que no. Las ciudades de Hanoi, Vietnam y Calcuta, India figuran en la imagen, dos naciones que se han opuesto a lo que consideran son planes de expansión “ligera” (o “soft power”) de China. Vietnam ha sido uno de los principales voceros en la región del sudeste asiático (y unificada en visión a través de ASEAN) en denunciar la creciente presencia de Pekín en el Mar del Sur de China como un intento de ejercer influencia y amedrentar (o controlar) las gestiones de los Estados en la periferia. Para estas naciones, la iniciativa de Franja y Ruta es un ejercicio de relaciones públicas para resaltar la imagen de Pekín a nivel internacional y ocultando sus “verdaderas” intenciones de ampliar su poder más allá de sus fronteras. Con India, país con el que sostiene una rivalidad ligada al crecimiento económico, la oposición al proyecto, según alegan fuentes gubernamentales, más que ver por la ruta terrestre porque se prevé un paso por Cachemira, un territorio disputado con Pakistán. Aunque no aparece en el mapa provisional de la agencia estatal de noticias Xinhua y el Gobierno de Jinping ha catalogado las acusaciones de India como una “excusa” para no participar de la iniciativa, no se puede descartar la posibilidad de que así ocurra. Tomando en consideración que el proyecto tomará más de tres décadas en establecerse, cambios en la geopolítica y política doméstica de China (y países vecinos) podrán afectar estas previsiones.
  • Seguridad: Los escépticos a la nueva ruta de seda se enfocan en este aspecto. En cuánto dinero y personal tendrá que invertir China para asegurar que su mercancía llegue a tiempo y no sea robada o atacada en el trayecto. Esto supone preocupación en ambos rumbos designados. En el marítimo, el paso por el Golfo de Adén que colinda con países inestables como Yemén y Somalia (donde el yihadismo y los ataques por parte de piratas somalíes son amenazas) podría conllevar dificultades. Sin embargo, puede que la diplomacia económica (y “neutral”) que caracteriza a China pueda disipar estos riesgos así como también, puede ser la alegada creación de bases militares (se perfila una en Djibouti) y presencia naval en el Océano Índico. En la ruta ferroviaria, el trayecto por Asia Central no supondrá mayores problemas hasta que cruce a la ciudad de Dushanbe en Tayikistán, cercana a la frontera con Afganistán y exista una posible amenaza del régimen Talibán o grupos yihadistas en la zona. Irán, Irak y Turquía tampoco presentan opciones muy seguras para el tránsito de mercancías y la edificación de infraestructuras.
  • EE.UU.: Que a nadie tome por sorpresa que EE.UU. no forme parte de esta iniciativa “China-centrista”. Y menos este año que el nuevo presidente de la nación norteamericana, Donald Trump, ha detallado una doctrina proteccionista. China ha visto esa decisión como una retirada de su región y una oportunidad para desarrollar sus planes de crecimiento económico e influencia sin estorbos. Se quiere proyectar como la gran potencia y, con su “nueva” ruta de seda, defender la globalización, según el Washington Post.
  • Latinoamérica: Los presidentes de Argentina y Chile, Mauricio Macri y Michelle Bachelet, asistieron a la cumbre. Bachelet expresó su deseo de que Chile sea uno de los pioneros en el continente americano en estrechar lazos comerciales con China a la vez que afirmó que es tiempo de buscar nuevos horizontes (fuera de Latinoamérica, EE.UU., Europa). En la última década Asia y Latinoamérica han incrementado sus conexiones y Chile debe ser pionero en estrechar esos lazos, en opinión de la mandataria suramericana. Aunque la Franja y Ruta no alcanzan directamente el territorio continental americano, estos países siguen siendo de suma importancia para China. La visión es clara: Latinoamérica al igual que África son regiones idóneas para la extracción de recursos naturales y a su vez, mercados atractivos para la venta de sus productos. (Ver más aquí)

El costo medioambiental y social de este proyecto, en cada país participante, no se ha delineado lo que supone otra lista de escollos que sólo la implementación de la ruta y el tiempo que tome nos dirá. La próxima cumbre de la ruta de seda tendrá lugar en 2019.

Aquí les dejo la propaganda del proyecto:

(Foto de portada publicada en GlobalRiskInsights.com)

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