El futuro del Brexit, entre retrasos y descontentos


A hot air Balloon with a Union flag motif flying in front of dramatic storm clouds

Con una mayoría parlamentaria muy ajustada, cómo se afectarán las negociaciones de salida del Reino Unido de la Unión Europea.

La primera ministra Theresa May convocó elecciones para fortalecer el control de su Gobierno de cada a los primeros diálogos para gestionar el brexit. El pasado jueves, los resultados de los comicios dejaron en desventaja al Partido Conservador (318 de 326 escaños que necesitaba). Aún así, May logró recuperar una débil mayoría al aliarse con el Partido Democrático Unionista de Irlanda del Norte y que sólo contaba con 10 escaños. Sin embargo, este pacto no resulta muy prometedor dada la débil conexión entre los ideales de ambos grupos políticos que podrían tambalear la aprobación de propuestas del brexit y de administración del Reino Unido en general. Otro dilema que pone en peligro la permanencia de May en el poder es la creciente popularidad del opositor Partido Laboral, liderado por Jeremy Corbyn, quien ya ha pedido su dimisión.

La inestabilidad política interna no parece afectar el calendario de negociaciones. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, aclaró que los diálogos previstos para el 19 de junio se podrían atrasar pero la fecha de salida del Reino Unido de la UE seguiría siendo la misma. Esto confirma cuán irrevocable es el artículo 50 del Tratado de Lisboa, invocado por May el pasado mes de marzo y que marcaba así el inicio de las negociaciones. El Tratado de Lisboa establece un período de dos años para que un Estado miembro se separe del bloque económico. La única forma de frenar este proceso es si existe un consentimiento unánime de todos los Estados miembros de la UE, lo cual en este caso parece poco probable.

Si los diplomáticos de la UE están listos para poner en marcha el proceso -independientemente de quién represente al Reino Unido-, el desafío quedaría en el Gobierno del Estado saliente en acordar propuestas que les favorezcan. Con un liderazgo poco sólido, la Administración de Theresa May podría verse obligada a aceptar términos contraproducentes para su país y el organismo regional. Ante esta posible realidad, los negociadores de la UE buscarían aprovechar la tensión política interna para presionar en puntos claves sobre el mercado único, las regulaciones financieras, la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Justicia y asuntos de migración.

Se prevé que la UE tomaría un año en redactar la primera propuesta de separación del Estado miembro si es que May continúa con su deseo de discutir la relación comercial al mismo tiempo. Aún es muy pronto para saber si May permanecerá en el poder como primera ministra. (Ver más aquí) Por el momento, la mandataria ha indicado que no renunciará a su cargo. Queda pendiente el discurso de la Reina Isabel II de Inglaterra a finales de junio (atrasado por varios factores), cuando se espera que la monarca lea ante el Parlamento un resumen del programa de Gobierno.

 

 

(Foto de portada tomada de salesmind.gr)

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