El caso contra Irán


La Administración de Donald Trump quiere un cambio de régimen en Irán.

Por Natalia Bonilla

El plan para este objetivo podría incluir un posible conflicto armado con el Estado persa para octubre de este año, cuando vence el nuevo plazo de inspección de 90 días, requisito del acuerdo nuclear. Las sanciones y condenas por parte de EE.UU. ante el lanzamiento de un cohete satélite al espacio han levantado sospechas. La agenda anti-iraní del Congreso y varios comentarios recientes por parte del senador Tom Cotton, el secretario de Defensa, James Mattis, y el secretario de Estado, Rex Tillerson, sentaron las bases para la nueva teoría, avalada por medios internacionales e independientes como The New York Times  y Democracy Now.

El polémico comportamiento de Trump y su promesa de campaña para romper con el acuerdo nuclear por considerarlo poco beneficioso para EE.UU., se suman a la ecuación. La postura de Israel, Estado que vive en constante amenaza por parte de Irán, y Arabia Saudí, que en junio formó una coalición para cortar relaciones diplomáticas con Yemén -acusándolo de supuestos vínculos con la Administración de Rouhani-, escala la tensión en el Medio Oriente.

Recordemos que, en su primer viaje presidencial Trump visitó ambas naciones (Israel e Irán) y reafirmó su visión de ellos como aliados estratégicos en la lucha contra el terrorismo. Ambos países han denunciado en repetidas ocasiones que Irán financia grupos yihadistas en Siria y Yemen.

Sin embargo, preparar los fundamentos para una guerra contra Irán sería inconveniente para EE.UU. que actualmente tiene otros frentes que representan mayor peligro para la nación norteamericana, ente ellos las tensas relaciones diplomáticas con Corea del Norte (y en las pasadas semanas, China) y su rol en el conflicto civil en Siria.  La inestabilidad de Afganistán e Irak, países donde aún interviene, también suponen un foco de atención militar.

Declarar la guerra contra Irán conllevaría un conflicto con Rusia y China, aliados del que régimen de Rouhani y, probablemente también un revés con la comunidad internacional que, según la firma geopolítica Stratfor defendería a Irán de un ataque por parte de la Administración Trump.

La teoría que prevalece en EE.UU. es que Irán es responsable de desestabilizar el Medio Oriente. Por tal razón, el caso que han revelado varios académicos como Alexander B. Downes y Lindsey O’Rourke, además de Trita Parsi, autor del libro A single roll of the dice: Obama’s diplomacy with Iran, es que para la próxima inspección del acuerdo en septiembre, la Administración Trump solicitará acceso para verificar algunas bases militares en Tehrán, aún cuando esa modalidad no fuera acordada en el acuerdo.

La negativa por parte del Gobierno iraní justificaría la decisión de Trump de salirse del acuerdo nuclear y posiblemente, escalar la tensión diplomática hacia un conflicto.

 

(Imagen de portada tomada de unz.com, crédito shutterstock).

  1. Su hipocresía queda al descubierto al ver su comportamiento ante Israel.

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