“El aborto es una cosa que nadie quiere hacer”


Dos mujeres cercanas a ella eligieron abortar. Como testigo de ambas instancias, Camila Cavalcante descubrió que la decisión no fue ligera, que la carga mental y emocional antes del procedimiento era increíble y que el peso (y para algunas, la culpa o el recuerdo) del suceso perseguía a sus amigas aún hoy…años después.

Quien fuera antes periodista, en la actualidad Cavalcante ejerce las artes visuales y la fotografía. Inició un nuevo proyecto en 2016 luego de ver cómo un grupo político en Brasil se movilizaba con protestas en las calles pidiendo endurecer las leyes relacionadas con el aborto. 

A través de su obra visual “Nos por Todas” (Nosotras por todas, en español), la feminista quiso trabajar el tema del aborto ilegal como una cuestión colectiva y ahondar en el por qué se penalizan los cuerpos, despojando a las mujeres de su ciudadanía. Hasta la fecha ha fotografiado a 21 mujeres que han contado sus historias y revelado sus cuerpos desnudos de espaldas. Mientras algunas unen sus manos con la artista, otras se apoyan en su figura reflejando cómo el procedimiento resultó ser un peso para ellas.

“Escuché historias que me llevaron a las lágrimas y otras que me dejaron con mucha rabia del sistema, ante la falta de carácter de muchos hombres”, dice la brasileña en entrevista con Cosmopolita.

Sin embargo, lo que más le impactó fue “percibir que la historia se repite entre todas” y es por tal razón que recientemente lanzó una campaña de recaudación de fondos para visibilizar las historias de más mujeres en su nación y en la región latinoamericana.

“Al Estado no le importan las mujeres, esta es la verdad. ¿Ya hace cuanto tiempo que las mujeres están ahí muriendo en manos de carniceros que las dejan marcadas para toda la vida? Es más fácil para el Estado dejarlas muriendo que verlas como sujeto político y dueñas de su propio cuerpo”, opina.

Una de las vertientes de la perspectiva artística de la oriunda de Maceió, una localidad al noreste de Brasil, es exponer que las circunstancias pueden variar para las mujeres, dependiendo de su estatus social o raza, pero que el aborto es un procedimiento difícil para todas por igual.

Para la profesora de fotografía de London School of Photography, “sea donde sea, las mujeres van encontrar una manera de hacer un aborto, no importa si están en Brasil, México o Guatemala. Tener dinero sólo les garantiza seguridad. Las que tienen plata son generalmente blancas y educadas, van a una clínica segura en las metrópolis de Brasil o viajan a otros países donde el aborto es legal. No llevan con ellas ninguna consecuencia física. Las mujeres pobres y afro descendientes juegan con su suerte haciendo procedimientos en su casa. Muchas veces las mutilan, entregando su vida a las manos de médicos falsos. Ellas son las que mueren y las que terminan con las secuelas físicas más terribles.”

Los títulos de las fotos de Nós por todas se refieren al año en el que ellas vivieron la experiencia de un aborto ilegal de alguna manera. Las frases que perfilan sobre los cuerpos de Cavalcante y las entrevistadas fueron dichas por estas últimas al compartir sus relatos.

Nós Por Todas en 1999:

Cuando la enfermera me miró, sentí todo el peso y todo el juicio que una mujer puede llevar por estar haciendo eso sin tener el amparo de la ley y de la salud.

Nós Por Todas en 2013:

El aborto es una cosa que nadie quiere hacer. Nadie pasa por eso tranquila.

Nós Por Todas en 2000:

El debate público se hace fundamental para acabar con esa hipocresía.

Nós Por Todas en 2006:

Pasé muy mal, gritaba de dolor. Mi madre también se quedó a mi lado, desesperada, sosteniendo mi mano sin saber qué hacer.

En Brasil, el aborto es legal en las siguientes instancias: para salvar la vida de la madre, cuando el feto no desarrolla cerebro y en casos de violación. No obstante, para Cavalcante estas condiciones reducen los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

“Toda mujer debe tener el derecho de decidir qué hacer con su propio cuerpo. El destino de cada una de nosotras no puede ser limitado a la maternidad; cada mujer debe tener autonomía de elegir si quiere y cuándo quiere convertirse en madre”, explica.

La brasileña reconoce que en su país la religión católica tiene una influencia muy fuerte y que, en gran parte, esto obstaculiza que se despenalice el aborto para las mujeres que tienen razones más allá de las tres causales permitidas legalmente. Aquellas que realizan abortos, por otros motivos (económicos, familiares, personales o sociales), viven con el peso del secreto, a sabiendas que, si comparten públicamente sus experiencias pueden ser acusadas o investigadas por las autoridades.

A su entender, el juicio que los gobiernos latinoamericanos emiten sobre el aborto va ligado al planteamiento que ignora cuán importante es la lucha contra la violencia de género y el feminicidio. Es un pensamiento cultural que avala el patriarcado y “que sigue tratando como una cosa normal la erotización de niñas de 12 años, que permite que se abuse psicológicamente de las mujeres, que se les pague menos, aunque las mujeres trabajen más”.

“No puedo aceptar que las personas apoyen la criminalización del aborto porque no conozco ninguna mujer que haya pasado por eso tranquila. ¿Por qué ellas tienen que ser encarceladas?”, dice Cavalcante.

Con Nós por Todas, la artista busca avivar la conversación sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y que a nivel estatal y social se les reconozca como ciudadanas y sujetos políticos, no como cuerpos cuyo único propósito es (y debe estar limitado a) asegurar la supervivencia de la especie.

Para ello, la joven que ha presentado sus obras en más de 20 exhibiciones en Brasil, Reino Unido y EE.UU. considera que es necesario el debate para generar sororidad entre las mujeres y unificar la lucha contra un sistema que no las reconoce ni las trata igual que a los hombres.

 

(Fotos de portada y reportaje forman parte del proyecto Nos por todas. Las fotos fueron cedidas a esta publicación por Camila Cavalcante). 

2 thoughts on ““El aborto es una cosa que nadie quiere hacer”

  1. Hay que denunciar la penalización del aborto como una forma de mantener sometida a la mujer, y mantenerla como un “bien”, ya sea publico o privado, que sirve para la reproducción, en vez de un individuo con derechos sobre su propio cuerpo.
    Y esas mismas “buenas conciencias” dedicadas a defender a los fetos siempre se olvidan de ellos en cuanto nacen.

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